jueves, 16 de febrero de 2012

Capitulo 75

- Hey, hey, hey…- le dice Jared a Hil, sacándole las maletas de las manos sin miramiento alguno- Tengo que decirte algo que me dijo Shannon recién…

- ¿Te dijo que me quedara?- pregunta ella cruzándose de brazos y mirando como una niña caprichosa a la que le niegan algo.

- Nop…- y él frunce los labios, preparándose para lo que le tenía que decir, preparándose para lágrimas, gritos o quién sabe que cosas- Dijo, en pocas palabras, que lo suyo se había terminado y que entre nosotros podía pasar lo que quisiéramos, que no se iba a meter…

- Ah, pero es un marica…- dijo ella dándose la vuelta para que el hombre que tenía delante no viera las primeras lágrimas que comenzaban a caer por sus bien delineados ojos. Él no dice nada más, pero se le acerca y la abraza por detrás, besando su cabeza con ternura.- ¿Por qué no vino a decírmelo a la cara, eh? ¡¿Por qué?!

- No sé, dijo que tenía que irse…

- ¡A acostarse con esa perra, seguro!- soltó ella, haciendo que su cuerpo volviera a temblar de una mezcla entre tristeza, impotencia e ira.

- No sé, y no creo que vayamos a saberlo…- le dice Jared acariciando sus hombros y brazos de forma protectora- Pero te voy a pedir que no te vayas ahora, no así como estás… Date un tiempo para pensar, aprovechá que tus amigas no están para decidir lo que querés hacer, pero sólo pensando en vos, en nadie más…- entonces le da la vuelta para poder mirarla a la cara y secar sus lágrimas- Date cuenta que ahora… Ahora podemos tener algo nosotros… Si vos querés, claro…- se arriesga el cantante, perforando los ojos caoba de ella con los pedazos de cielo que él tenía.

- ¿Y si me tomo ese tiempo en Buenos Aires? ¿Cuál es la diferencia?- pregunta ella mordazmente.

- Es que… No quiero que te vayas, Hil. No quiero que me dejes acá, perderme de nuevo en el mar de putas, de fiestas alocadas… Yo de verdad quiero sentar cabeza, no como mi hermano que… Que fue sólo un capricho de él…- y le roba un beso tierno. Ella se deja besar, pero no hace nada más que eso.- Quedate, por favor, quedate… Sos lo único bueno que tengo en este momento, Hilary… No me dejes solo en este lío de personas, por favor…

- Tranquilo, me voy a quedar acá… Sólo porque vos me lo pedís, Jared. Pero en cuanto te mandes una cagada, olvidate de que me quede acá con ustedes.- sentencia Hil, llevando sus maletas para otro lado del cuarto.- No me decepciones vos también, Leto.

- Te prometo que no, Hil… Yo no soy como Shannon, mis ex ya no son más que eso para mí…- y le toma una mano, pero ella se suelta.

- Vayamos despacio, ¿bueno? No me atormentes con tu cariño tan de prisa, Jay… Vos mismo dijiste que necesitaba un tiempo para pensar en mí.- le recuerda la chica.

- Sí, sí, perdón, es que… Me dejé llevar… Bueno, te dejo que desempaques y a ver dónde se queda mi hermano esta noche… Que descanses, Hil- y le da un breve beso en la mejilla antes de salir.

Hilary se queda parada en medio del cuarto, sin saber muy bien nada de lo que estaba pasando. Shannon ya no la quería, sólo la había usado para divertirse un rato y seguramente para darle celos a alguna de sus tantas ex. Si llamaba a las chicas seguro iba a andar metido ese Tony, así que ni les mandó algún mensaje con tal de que ese marica se enterara de lo que le pasaba en ese momento. Jared quería estar con ella, y ella quería estar con él. Pero algo le hacía esperar para lanzarse en los brazos del que antes fue su ídolo, su amor platónico, su vida… ¿Ahora le importaba lo que la gente diría? Sí, era la primera vez que se preocupaba por eso. Acababa de romper con Shannon, y sabía que si comenzaba a salir con el hermano de éste a los pocos minutos de haber terminado nadie la iba a tomar en serio. Bueno, no había nada que unas horas de sueño no ayudaran a aclarar, porque la verdad era que la cabeza ya le dolía de tanto darles vueltas al asunto.

Unos kilómetros más al sur, las chicas, Tony y los Way ya habían llegado a París. Avie y Avril habían dormido durante casi todo el viaje, lo mismo que Tony (quien no dejó dormir ni unos pocos minutos a Alice). Mikey y Gerard estaban de un humor terrible, y era inusual que a los dos les agarraran esos ataques de “no me hables porque no te voy a responder”.

- ¿Y ahora qué le pasa a tu amiguito?- le preguntó Tony a Avie, con quien iba caminando del brazo hasta llegar a los departamentos donde iban a alojarse.

- No sé… Para mí que se puso celoso porque Alice se va a encontrar con Brendon- responde ella por lo bajo, para que nadie más que su amigo la escuchara.

- ¿No era que lo iba a buscar, que no había nada planeado?- pregunta Anthony sorprendió, abriendo exageradamente los ojos.

- Sí, bueno… Eso es lo que ella cree. Con Avril contactamos a Urie para que viniera a verla. Es que se nota que los dos se quieren así como demasiado, y, bueno… Ella piensa en nosotros, que no nos quiere dejar y eso. Pero yo quiero que sea feliz, que encuentre al chico de su vida de una vez…- le explicaba Avie.

- Awwww, ¡me muero de ternuraaa!- exclama Tony poniéndose una mano en la boca- Cuando querés podés ser muy tiernis, amiga- y le sonríe de forma cariñosa.

- Sí, bueno… Es que ya me cansé que ande llorando por pelotudos- y hace énfasis en la última palabra para que la oyera Gerard, que iba caminando unos pasos más delante de ellos.

- ¿Me llamaban?- dice dándose la vuelta Mikey con cara de desorientado al oír a Avie.

- Ay, si vos no sos ningún pelotudo, Mike oso de peluche- le dice Alice mientras lo abraza por la cintura.

- Bueno, bueno, ya se pusieron tarados- dice Gee, y camina más rápido para adelantar a los chicos.

No tardaron mucho en llegar a los departamentos que habían reservado. Las chicas con Tony iban a dormir en el cuarto de abajo, y los hermanos Way en el de arriba. La verdad es que ese lugar no tenía nada de malo: el baño estaba equipado con una bañera donde podían caber fácilmente dos personas y tenía un espejo de cuerpo entero; cada cama tenía dosel y una vista preciosa hacia los jardines interinos, que estaban perfectamente arreglados. En la sala había un gran televisor plasma y una gran variedad de DVDs y libros para pasar el tiempo que se pasara dentro del lugar, y no hablar de los sillones y las alfombras. Todo era muy lujoso, pensaron Alice y Avie, tan lujoso como cabía de esperar de Gerard, quien era un intachable hedonista que no se privaba de ningún lujo.

- Buena elección, Gerard- le dice la canadiense metiendo sus bolsos a la sala.

- Gracias, gracias. Ah, Alice…- le entrega una nota que había sobre una mesita de café- Creo que es para vos…- y la deja caer en las manos de la chica sin decir nada más, yéndose hacia su cuarto seguido por su hermano. Titubeante, la chica da vuelta la nota y lee.

- Es de Brendon… Quiere… Quiere que nos encontremos debajo de la Torre Eiffel mañana a la noche- y miró a Avie y Avril-. Dijo que tenía que darle las gracias a ustedes dos… ¿Qué…?

- Es que ellas se encargaron de que ese maricón de mierda volviera a alejarte de nosotros, eso pasa. Y, perdón, Alice, pero yo no voy a permitir que vayas sola con ese tipo al que a penas conocemos. O que venga a cenar con nosotros o yo te acompaño a tu salida, pero no voy a dejar que vayas sola, menos en una ciudad que no conocés- la corta Mikey, quien estaba al pie de la escalera y miraba con desprecio la carta.

- ¿Pero qué te pasa a vos?- pregunta escandalizada Alice, dándose la vuelta y mirándolo sorprendida y sin dar crédito a lo que acababa de oír.

- Ya me escuchaste, sola no vas a ir a encontrarte con ese tipo.- sentenció Mikey, y, antes de volver a subir las escaleras, fulminó a Avie y Avril con la mirada.