Hil y Frank llegaron al hotel un poco mojados por la lluvia, pero sus manos seguían tibias por haberlas tenido siempre entrelazadas. Al llegar, cada uno va para su cuarto para sacarse las ropas empapadas por la lluvia. Ella no sabía qué iba a hacer con los Leto, si iba a dormir ahí con alguno o qué; lo único seguro era que esa noche iba a salir a comer con Frank. Al parecer, eso de salir del triángulo de los Leto no iba a ser tan complicado. La chica toma una ducha, aprovechando que estaba sola el cuarto y no tenía con quién discutir ni tener escenas cursis, después se viste. No iba a ser una cena muy formal, Frank le había dicho que iban a ir a un restaurant italiano, para hacerle honor a la descendencia tana del guitarrista.
A las dos horas el guitarrista golpea la puerta vistiendo de elegante sport. Así se pusiera un smoking, su pijama, unos bóxers y nada más, era sexy. Al llegar a la entrada del hotel, se encuentran con Shannon, quien los queda mirando e intercambia miradas no muy amigables con su ex, pero se guarda sus palabras. Hilary se sintió un poco mal por estar saliendo con Frank a poco tiempo de haber roto con Shannon, pero después los recuerdos sacaron esa sensación de culpabilidad de su mente: lo que Shann le había hecho era mucho peor que una simple cena y agarrada de nalga.
Al llegar al resto, piden la comida, hablan y pasan un buen rato, hasta que Frank propone ir a un bar, y ella sin dudarlo siquiera acepta, y parten para un bar que quedaba cerca de donde estaban. El lugar estaba empezando a llenarse, no sólo porque afuera estaba feo, sino porque esa noche era noche de karaoke.
-Es el cuarto mojito que te tomás, sin contar los tequilas y el vodka. –Le dice Frank mirándola a sus ojos colorados y con la voz un poco rara.
-Bueno… vos no sé cuántas cervezas te tomaste y me acompañaste con el vodka y el tequila, así que estamos casi iguales. –Le dice mirándolo, pero desvía su mirada hacia la puerta al ver que los Leto, empapados y muy sexymente vestidos, acompañados de unos amigos, acababan de entrar. –Miiiiierda… -Dice con un tono de desprecio más acentuado por la borrachera.
-Uh, ¿querés que nos vayamos? –Dice el guitarrista preparándose para pararse, cosa que se le complica un poco por el hecho de estar borracho.
-No, vamos a cantar. Dale, caminá. –Le dice agarrándolo de la mano y dirigiéndose hacia el escenario para pedir un tema.
Al dirigirse al tipo que manejaba el karaoke, Hil le pide de Simple Plan- When I'm Gone. Aunque Frank este acostumbrado a estar arriba de un escenario, estaba nervioso y con vergüenza, esta vez iba a estar cantando con la borracha de Hil, y no con el borracho de Gerard. Aunque ella lo intento calmar diciéndole que esas personas estaban igual o más borrachas que ellos y que no se iban a dar cuenta de nada, el guitarrista no pudo evitar sentirse un poco raro parado ahí en frente de todos. Entonces el tema empezó, y empezaron a cantar:
-You’re gonna miss me when I’m gone... -Cantaba Hil con pasión mientras miraba a Shannon fijamente.
Frank acompañaba leyendo la letra de la canción, en el estado que estaba no podía hacer mucho. Hil le dedicó toda la canción a Shannon, era perfecta para esa ocasión aunque no era bueno una ex despechada, borracha y cantando en un karaoke. Al bajarse del escenario, ella se dirige hacia donde estaba el baterista para decirle unas cuantas cosas. Pero Frank apura el paso, agarra sus abrigos y la agarró de los hombros, le puso su abrigo y se fueron para afuera.
- Estás borracha, no le hables.- le dice por lo bajo mientras comenzaban a caminar entre la gente.
-Pero le quiero preguntar algo… -Dice ella intentando sacarse las manos de encima para poder ir a hablar con su ex. -¿Me dejás? –Insiste.
-No, quédate acá, ahora nos volvemos al hotel.- y la toma con más fuerza del brazo.
-Oh ¡está mirando! –Dice Hil, y en un arrebato de borracha con ganas de darle celos a su ex, besa a Frank. Los Leto, desde adentro del bar los observan. –Perdón… -Dice luego de un rato ella con la mirada baja, tratando de fingir arrepentimiento.
Frank la mira y sonríe. Intenta volver a besarla tomándolo con las dos manos de la cara, pero ella lo frena y hace señas a un taxi que pasaba por ahí. Ya era tiempo de volver al hotel y dejar de hacer locuras.
- ¡ALICE!- grita Brendon antes de comenzar a correr hacia la chica que se acercaba casi al trote- Oooh, Alice…- dijo estrechándola entre sus brazos y besando su frente.
- Brendon, yo… Ay, no puedo creer que estés acá, es tan…- las palabras sobraban para describir cómo se sentía en ese extraordinario momento, sólo se necesitaban abrazos y sonrisas.
- Tan extraordinario, lo sé… Bueno, fue idea de tus amigas, Avril y… La bajita…- y pone cara de pensar profundamente juntando sus cejas y arrugando la nariz, cosa que lo hacía ver más tierno.
- Avie. Pero las dos son bajitas, así que…- y una gran sonrisa se dibujó en los labios de ella. No podía creer que estaba ahí con él, con el chico más risueño y noble que jamás hubiese conocido.
- Em… ¿Esos de ahí no son los hermanos Way?- pregunta Brendon señalando a dos tipos apostados contra un árbol unos metros más allá, mirando sin disimular para el lado donde ellos estaban.
- Sí, como espías se cagan de hambre, pero, bueno… Nos van a seguir toda la noche si no nos podemos escapar.- y Alice pone cara de fastidio.
- ¿Y por qué nos están espiando?- pregunta el chico entrecerrando los ojos para mirarlos y acomodándose la bufanda tratando de disimular un poco.
- Af… No es que me moleste ni nada, bueno, un poco, pero… Lo que pasa es que Mikey también quiere algo conmigo, y era venir con él o que me persigan los dos. Te pido disculpas, Bren, si querés lo dejamos para otro momento…- le dice ella algo desilusionada.
- No, no, está bien, que nos sigan si quieren… Pero no voy a dejar mis manos lejos de vos, linda- y acto seguido la toma de la cintura para traerla más contra él y besarle delicadamente una mejilla-. Vamos a ir a comer primero, y después vamos a ir a una galería de arte, ¿eh? ¿Qué te parece?- le susurra al oído, haciendo que un escalofrío recorriera la espalda de Alice.
- Me parece muy vos y me encanta.- y le sonrió dulcemente tomándolo de la mano y comenzando a caminar por el césped perfectamente cortado.
La noche transcurrió con un poco de calma. Alice estaba siempre pendiente de los Way, que tratando de ser sigilosos en vano, los seguían a todos lados. Ella no quería hacer sentir mal a Mikey, pero tampoco iba a dejar que le cagara una noche con la compañía de Brendon. Quizás esa noche no pasaría nada demasiado importante con el cantante de Panic!, quizás sí. No iba a forzar las cosas, iba a dejar que pasaran sin más para no tener que sentirse tan culpable si Brendon la besaba o Mikey se la llevaba de nuevo al departamento. Realmente estaba metida en un lío, puesto que los dos eran muy tiernos a su manera, caballeros y honestos, cualidades que ella valoraba mucho en un chico. El problema era que eran dos chicos.
- Bueno, ya pagué, Alice… ¿Vamos a ir a caminar un rato o vamos directo a la galería?- le pregunta el cantante sacándola de sus pensamientos.
- Eh, sí, sí. Vamos a caminar un rato, necesito aire.- le responde ella levantándose de su asiento y tomando su abrigo. Salieron del restaurant, seguidos de los Way. Al parecer ya ni les importaba tratar de ser disimulados, como a Alice y Brendon no les importaba que los siguieran.
- Hey, si hago algo… ¿Te enojás?- pregunta Bren, quien iba caminando de la mano de Alice mientras miraban vidrieras y disfrutaban del frío que avisaba que Navidad estaba por llegar.
- Depende de qué quieras hacer, Brendon- le responde ella con una radiante sonrisa.
- Bueno, Alice de El País de las Maravillas, esto es lo que quiero hacer…- entonces tomó su cara entre sus manos, enredando sus dedos en las ondas de ella. Y luego de mirarla fijamente a los ojos dejándole aún más claro cuánto la apreciaba, la besó; fue un beso largo, entre apasionado y dulce. Definitivamente los labios de ese chico estaban hechos para besar.
- Ah, pero es un hijo de puta…- le dice Mikey a su hermano, quienes se habían sentado en un banco para esperar que los otros dos siguieran la marcha- Le voy a partir la cara a ese puto, ya vengo…
Pero Gerard lo retuvo antes tomándolo por los hombros para evitar que armara un lío.
- Mirá, si vos le pegás a ese mariquita de ahí, la nena se te va a enojar… Pero- dijo soltándolo y levantando las manos- ya sos grande para hacerte cargo de tus actos.
- Sí, Gerard, ya no soy un pendejo…- y sin mirar para atrás caminó con paso firme hacia llegar junto a Brendon, quien al sentirlo cerca se alejó de Alice para hacerle frente al bajista.
- ¿Necesitás algo, Way 2?- pregunta el cantante con una verdadera cara de enfado.
- Am… No, en realidad… bueno, sólo esto…- y sin previo aviso, un puño va a parar en la mandíbula del chico, haciéndolo retroceder unos cuantos pasos. Al volver la cara hacia su agresor, Alice pudo ver que había un hematoma comenzando a formarse en una de su mejilla izquierda.
- ¡Michael! ¿Qué mierda hacés?- gritó la chica interponiéndose en su camino y empujándolo por el pecho rabiosa.
- Nada, vengo a dejarle unas cosas en claro a éste…- decía él, tratando de volver a pegarle a Brendon.
- ¡Calmate, mierda!- decía Al empujándolo con todas sus fuerzas, alejándolo de Brendon- Los quiero a los dos, no quiero que se peguen…
Pero entonces Gerard apareció y la sacó del medio, permitiendo así que Bren le devolviera el puñetazo a Mikey. Alice trató de volver a meterse entre medio de los dos para evitar que se golpearan más, pero Gee no la dejaba ir.
- Dejalos que se saquen la bronca así después no joden más…- le decía al oído, tratando de calmarla. Pero ella no hacía más que mirar con los ojos llorosos cómo peleaban ellos dos. Era doloroso, demasiado. Ambos eran sus amigos y sabía que ambos la querían como algo más que ser amigos.
Entonces Micheal le asesta una piña en la boca del estómago a su adversario, quien cae al húmedo suelo tratando de recuperar el aliento. Gerard, de la sorpresa, suelta a Alice, que aprovecha para salir corriendo hacia donde estaba Brendon. Se arrodilla junto a él, y con manos temblorosas le acaricia la ya muy magullada cara.
- Bren, Bren, calmate, por favor. Tratá de calmarte para respirar bien…- le decía ella sin prestar atención a lo que a su alrededor pasaba. El chico le hacía señas de que estaba bien, pero era claro que no iba a volver a pararse para seguir peleando. Mikey, sin decir o hacer nada más, se va del lugar, dejando a Brendon lastimado, Alice llorando y a su hermano anonadado por lo que acababa de ver.