Al día siguiente, Alice despierta recostada a lo largo de tres butacas y tapada con una campera que olía la perfume de Mikey. Al abrir los ojos, Al ve a Hil, en las butacas de el frente, también recostada. Entonces se incorpora y mira alrededor, sintiéndose desconcertada al no ver a nadie conocido en el pasillo. Se quedó unos minutos sentada, abrigándose con la campera de Mike y esperando a que Hilary despertara, pero como pasaron diez minutos y nada, se paró y fue a la pieza donde estaba Avie.
Y ahí estaba, igual que el día anterior, acostada en la cama, llena de tubos y rodeada de aparatos. Alice entró silenciosamente al cuarto, acercó una silla a la cama y se sentó. Ya no podía llorar, porque sus ojos ya se habían secado. Pero la tristeza que la invadió fue inmensa. Una sensación que comenzaba desde la boca del estómago y subía la corazón haciéndolo latir rápido, y luego te inundaba la mente y sentías desfallecerte. Sí, esa misma sensación que tuvo al enterarse de que su abuelo había fallecido encerrado en una habitación similar, también lleno de maquinarias raras y lejos de sus nietos. Pero Avie no estaba muerta, pensó.
- No, no estás muerta…- volvió a repetirse, tomando la mano de su amiga y acariciándosela.
Entonces comenzó a escuchar gritos provenientes del pasillo. Alarmada, Alice corre a abrir la puerta de la habitación, y se encuentra a Hil parada frente a Avril, las dos con cara de querer molerse a palos.
- ¡Dejá de decir que por mi culpa Avie está así, perra de mierda!- gritó entonces Lavigne, dejando a Al de piedra en la puerta. Nunca la había escuchado usar ese tono con nadie hasta entonces.
- ¡Pero si seguro vos te quedaste dormida, pedazo de imbécil! ¡Te quedaste dormida y chocaste con el camión de mierda ese!- gritó un poco más alto Hilary, y luego se le acercó de forma amenazadora- Aceptalo, por tu culpa Avie está en coma.
Un silencio sepulcral se apoderó entonces del lugar. Alice se sentía atrapada entre las dos chicas, sin saber muy bien qué hacer o decir para calmarlas. Entonces, vio acercarse por el pasillo a Frank y Mikey, que traían muchos vasos descartables llenos de café. Ella corre hacia ellos y les explica lo que estaba pasando.
- Hey, ¿qué pasa, Hil?- le pregunta Frankie acercándosele y tomándola por un hombro.
- Esta estúpida me está echando la culpa por lo de Avie…- dice Avril, tratando de parecer fuerte, pero no pudiendo evitar que más lágrimas salieran de sus ojos.
- Dejá de hacerte la mosquita muerta, rubia. ¡Seguro te habías emborrachado y obligaste a Avie a irse de París con vos!- le grita Hil, tratando de agarrarla de los pelos en vano.
- Hilary, Hilary, calmate, por favor. No digas esas cosas que no son ciertas- le decía Frank, mientras la sostenía de los hombros para que no le pegara a la cantante.
- ¡Pero si es una puta! ¡¡Soltame, Frank, dejame que le rompa la nariz de elfo que tiene!!
- ¡Dejen de pelear!- grita entonces Alice, parándose entre las dos chicas- Dejen de pelear, porque así no hacen más que alterar a Avie, que por si no recuerdan está en la habitación de enfrente.
- Al…- comienza Mikey, tomándola de una mano- Avie está en coma…
- Sí, ya sé, Michael, pero no está muerta, por lo que todavía puede escucharnos. Así que, ustedes dos- dice señalando a Hil y a Avril- dejen de pelear ahora. No importa quién chocó y por qué, ahora lo que importa es que sigamos acompañando a Avie con la mejor onda posible para que se recupere.
- ¿Y vos te creés que si me pongo de hippie a tirarle “buenas vibras” se va a despertar?- pregunta Hilary mordazmente.
- No te digo que hagas de hippie, nada más les pido que estén tranquilas y cuando vean a Avie traten de ser fuertes… Tienen que hablarle también, para que sepa que estamos con ella y que la estamos esperando.
El pasillo quedó unos momentos en silencio. Las chicas se miraron entre sí, hasta que Avril se fue a sentar en una butaca y Hil se separó de los brazos de Frank con brusquedad, y también se sentó.
- Parecías mi mamá enojada por como les hablaste…- le comenta Frank a Alice por lo bajo.
- Bueno… Nada más dije lo que creí conveniente…- le dice Alice.
- Mama Alice, así te voy a decir ahora- concluye Frank, sonriendo de forma infantil y encantadora.
- ¿Y cuándo piensan volver?- le pregunta Gerard a Frank, quien había llamado para avisarle a los demás cómo iba la cosa.
- Y, mirá, Gee, eso no te lo puedo responder ahora por la situación de Avie…- Frank estaba afuera del hospital para evitar que los demás escucharan la conversación.
- Escuchame, Frank. Sé que te encariñaste con las chicas y todo eso, pero no puedo permitir que vos y mi hermano estén fuera de la gira tanto tiempo. Ya sabés cómo es la prensa en estos casos, y como respeto a tus amigas, no quiero terminar revelándoles la verdad a esos buitres…- se escucha que del otro lado Gerard suspira. Estaba claro que toda esta situación lo estresaba bastante.- Pero ustedes también tienen que comenzar a ser objetivos en esto. Vos, mi hermano y Jared.
- Sí, sí, ya sabemos todo esto. Pero, entendeme por lo menos a mí, Gerard: sabés que Hilary me tiene como loco, y que Alice y Avie son mis amigas. Y sabés que tu hermanito anda atrás de Al…
- Sí, y que Jared también está tras Hilary.
- Bueno, detalles de la situación, nada más…
- ¿Y cómo va Mikey con Alice?- pregunta interesado Gee, sin darle tiempo a Frank para explayarse en el tema de Hilary.
- Ah, y ahí anda. Alice es como que no le da mucha chance tampoco…
- ¿De verdad? ¿Y por qué?- de nuevo interrumpe a su amigo.
- ¿Me dejarías terminar de hablar en algún momento, Arthur?- pregunta un poco irritado Frankie.- No sé por qué ella no le da una chance, y tampoco pretendo entender ese por qué. ¡Es una chica, Gee! ¿Esperás que le entienda algún capricho?
Entonces la segunda guitarra de My Chem siente que alguien lo pica en un hombro, y al darse vuelta ve a Jared muy serio detrás de él. Frank corta la llamada sin despedirse de Gerard.
- ¿Podemos hablar un segundo, enano?- le pregunta Jared, cruzándose de brazos.
- Eh, bajá un cambio. ¿Qué querés decirme, princesa?- y adopta la misma postura que el cantante.
- Voy a ir directo al grano: ¿qué pasa entre vos y Hilary?- y Jay clava sus ojos celestes en los ojos verdes de Frank. Eran tan diferentes vistos de esa forma: Jared era alto, tenía estilo, siempre iba a la moda, contaba con esos ojos celestes mar, se adaptaba a los cambios de la música, y disfrutaba teniendo a todas las chicas a su alrededor; en cambio, Frank era bajito, de pelo oscuro y ojos verdes, solía vestirse con lo primero que encontrara, y le daba lo mismo todo.
- Nada, sólo somos amigos, y si hubiese algo más entre nosotros no veo por qué debería decírtelo, Jared- pronunció su nombre con cierta repugnancia. Frank envidiaba el estilo galán de Jared, y Jared envidiaba el desaliño de Frank.
- Entonces te dejo en claro que Hilary anda atrás mío, enano, aunque vos creas que se muere por vos. Que tu ego no te engañe…- entonces Jay le guiña un ojo y comienza a caminar a la entrada del hospital.
- Hey, ojitos bonitos…- lo llama Frank, y al darse vuelta el cantante, le asesta un puñetazo en toda la mandíbula del lado izquierdo- No es mi ego, Hilary me tiene ganas. Aceptalo- entonces es Frank quien, sin decir ni hacer nada más, entra al hospital, dejando al otro consternado sobre el playón de estacionamiento.