viernes, 18 de noviembre de 2011

Capitulo 1

En un mundo que para Hilary y Alice era paralelo, porque guardaba ciertas coincidencias con el real, My Chemical Romance y 30 Seconds to Mars presentaron el primer show conjunto en la ciudad donde las jóvenes vivían.
Al enterarse que las entradas estaban a la venta, ellas fueron las primeras en la fila. Sufrían los típicos trastornos de fans que están por ver a sus ídolos: gritos incontenibles, saltitos repentinos, risas sin motivo y el corazón bombeando como loco.
Para ellas, eso que estaban por vivir no podía ser más que un sueño. Ambas pasaron su adolescencia deseando poder conocerlos, asistir a alguno de sus recitales, pero los años, la espera interminable, y los nuevos proyectos se habían encargado de menguar esas esperanzas.
Pero, finalmente, estaban ahí.
Enfrente de todos. Pegadas a las vallas.
Gritando. Coreando todas las canciones.
Riendo y llorando de vez en cuando.
Era simplemente perfecto aquel momento. Las dos bandas juntas en la misma ciudad. Dando un concierto tan esplendoroso y alocado que el público iba a recordar por el resto de sus días.

En determinado momento del show, Jared Leto mira a todas aquellas personas que estaban apenas unos metros lejos de él. Siempre le había impresionado el efecto que su música causaba en los jóvenes. Se volvían locos, parecía que vivían un estado de éxtasis increíble. Pero ese show, en donde compartía escenario con Gerard Way y su banda… Ese show sí que era pura adrenalina, éxtasis, furor, pasión.
- ¡JAAAREEEED!- escucha el grito desaforado de una chica. Por el volumen del grito seguramente se habría roto todas las cuerdas vocales. Divertido, baja la mirada para encontrar la dueña de las cuerdas vocales rotas. No era más que una chica que seguramente estaba recién comenzando a disfrutar de sus dos décadas de vida. Tenía las mejillas sonrojadas de tanto gritar y saltar. Su cabello estaba revuelto, dejando sus bucles negros a la merced del viento. Y su busto… Estaba demasiado apretado contra la valla. Demasiado a la vista. “Perfecta”, pensó el cantante antes de continuar cantando.

- ¡No lo puedo creer!- grita Hilary al oído de Alice, después de haber finalizado el concierto de 30 Seconds y mientras esperaban a que los chicos de My Chem entraran en escena- ¡Jared me miró! ¡ME MIRÓ!
- ¡Como para que no te vea con semejante escote!- le contesta Alice, quien estaba más pendiente de lo que pasaba en el escenario que lo que le decía su amiga.
- ¡Tampoco es para tanto! Quería cortar un poco más la remera, pero pensé que quizás…-comienza con la explicación Hil.
-¡SHHH! ¡AHÍ ESTÁN!- le grita señalando a los chicos de MCR.

Gerard nota que, haciendo tributo a su último CD, Killjoys, todos sus fans vestían con pañuelos de colores, antifaces y muñequeras. No como años atrás donde su público podía definirse como una masa de ropas y maquillaje negro y rojo.
Comienzan a cantar. Tal como le había comentado Shannon Leto entre jadeos, el público había enloquecido de la emoción. Todo explotó al momento de cantar Welcome to the Black Parade, el “himno” elegido de entre todos sus discos. Todos, absolutamente todos aquellos que se consideraban fans, hicieron un saludo extremadamente raro con las primeras notas de piano de la canción. Un saludo militar, mano al corazón, cabeza abajo y luego un beso.
Muy cerca del escenario, una muchacha, al levantar la vista, deja descubierto un rostro manchado de delineador. Estaba llorando. Pero le estaba regalando la sonrisa más sincera que hubiera visto en mucho tiempo. Una sonrisa de gratitud. La chica tenía el pelo un poco corto, alborotado, parecía melena de león. Y al momento del beso, se dio cuenta que tenía unos labios perfectos, tan gruesos como le gustaban. “Irresistible”, pensó antes de comenzar con la primera estrofa.

- Boluda, ¿estás bien? ¿Qué te pasa?- le preguntaba Hil a su amiga tomándola por los hombros y sacudiéndola. Desde que My Chemical había terminado de tocar, un ataque de risa se había apoderado de Alice.
- ¡No podría estar mejor!- comenta ella entre risas, secándose las lágrimas- ¡No sos la única a la que miran, querida!

Como era costumbre, a las horas de haber finalizado el show, las bandas salen a firmar autógrafos, a sacarse fotos y demás. Fuera los esperaba una multitud de chicas y chicos. Como siempre, los líderes de las bandas, Jared y Gerard, eran los más solicitados por los fans, algo que sus hermanos, Shannon y Mikey, respectivamente, ya estaban acostumbrados. Pero esa tarde, Leto mayor y Way menor se llevan una sorpresa.
De la nada, aparecen dos chicas que habían logrado pasar junto a los guardaespaldas. La que parecía la más grande de las dos se acerca a Shannon, para pedirle una foto y comentarle lo bien que había tocado esa noche, una charla con caricias y miraditas insinuantes de por medio. El baterista no pudo con tanta belleza femenina, por lo que, obviando la presencia de otras tantos fans, sólo se queda hablando con ella.
Por otra parte, a Mikey lo sorprende un abrazo sorpresa desde atrás. Cuando se da vuelta para ver el rostro de su captor, se encuentra con una chica que con suerte le llegaba a los hombros, y que le sonreía de una manera súper conmovedora. Al igual que el baterista, Mike cae en los efectos de la muchacha.
- Hil, ¡no podés rechazar esta propuesta que te hago! Jamás en mi vida le propuse a ninguna fan venir a la fiesta que hacemos después de cada concierto, pero quiero que vos vayas…- le suplicaba Shannon a la joven.
Ella, por más sorprendente que le pareciera, estaba indecisa. No sabía qué podría pasar en esa fiesta de la que hablaba Shannon. Si bien siempre había querido estar en una situación así con sus ídolos, ahora que tenía a uno de ellos frente a frente, se daba cuenta de la realidad que siempre pasó por alto: que eran mucho mayores que ella, y que podrían ser tranquilamente alguno de sus tíos, cuando no su padre. Y que en realidad no conocían nada de ellos.
- Alice, ¡por favor! Te juro que no te va a pasar nada malo. Es más, me voy a quedar sobrio toda la noche si eso te tranquiliza. ¡Pero, por favor, acompañanos a la fiesta!- insistía Mike por su parte.
- Me tranquilizaría mucho, pero… Tengo que consultarlo con Hil…- y dándole un rápido beso en la mejilla, se aleja.

- Nos invitaron a las dos, yo digo que vayamos- decía Alice.
Las dos se habían apartado de la mirada de los músicos para poder conversar tranquilas y lo más fríamente posible. Aunque, claro que era imposible. Eran nada más y nada menos sus ídolos quienes las habían invitado a participar de una fiesta súper exclusiva. Y pensar que si hubiesen tenido unos cinco años menos no se lo hubiesen pensado; simplemente hubiesen dicho que sí.
- Sí, yo igual quiero ir, pero… No sé, todavía estoy algo shockeada de la emoción- le contestó Hilary.
- Bueno, entonces, ¿les decimos que sí?- la chica ya casi que no podía aguantar su sonrisa.
- Sí, sí, vamos- pero en cuanto comenzaron a caminar devuelta al lugar donde estaban Shannon y Mikey, Hil se detiene y le toma el brazo a su amiga- ¡Pero a una fiesta de ellos no podemos ir así vestidas!

- Por eso no se preocupen- las calmó Shannon Leto- Seguramente Emma, nuestra representante, tiene algo para darles.
- Y Alicia me dejó toda la ropa que le había regalado, así que también cuentan con eso- añadió Mike, mirando insistente a las dos muchachas.
Ambas se miraron y sonrieron antes de subir a la camioneta del baterista.
Eso parecía sacado de un cuento de hadas. Bueno, un cuento de hadas bastante moderno, en donde los príncipes azules estaban llenos de perforaciones y tatuajes, y daba conciertos y luego hacían fiestas alocadas, y las princesas en vez de zapatos de cristal usaban zapatillas y tenían el cabello revuelto.