domingo, 20 de noviembre de 2011

Capitulo 5

Una vez en el aeropuerto, las jóvenes se encontraron con Avie, quien llegaba con una sonrisa plantada en la cara.

- Al parecer alguien está feliz…- comenta Alice por lo bajo.

- ¿Feliz? Te quedás corta con eso… La chica está más que emocionada, alegre, ilusionada… Está…- pero Hilary no terminó con la frase.

- ¡¡NO LO PUEDO CREER!! ¡VOY A VER A AVRIL LAVIGNE EN CANADÁ! AAAAAAAAAHH- grita de repente Avie saltando y aplaudiendo como loca.

- Bueno, a ver si nos calmamos, que me das vergüenza- dice Hilary mirando para todos lados, esperando no ver a Shannon o alguno de los otros chicos cerca.

Media hora después llegan las bandas junto con el resto de su equipo técnico, representantes, estilistas, y el resto.

- ¿Así que ella es la otra amiga?- pregunta Tim, y Tomo asiente.

- Aaaah- Avie estaba impresionada.

- Avie, Tomo y Tim… Y viceversa.-Los presenta Hilary.

- Hola…- logra decir Avie con un hilo de voz y cara de niña en Disney World.

-Hola chica nueva.-dice Tim riéndose.

-Hola…- le dice Tomo sonriéndose simpáticamente.

-¿Donde están los chicos?- pregunta Hilary curiosa.

-Em… no sé, a Jay no lo vi esta mañana, y Shan… no sé, ¿vos lo viste Tomo? –Pregunta Tim.

-No no sé, creo que esta con Bobby, hablando de sus novias… las baterías, y de su amante los platillos- Dice Tomo de forma sarcástica y simpática.

-Bueno ¿vamos a buscarlos?- insiste Alice.

Avie los sigue, callada y controlada, para no asustarlos. Todos caminan para la misma dirección, con sus bolsos, guitarras, bajos, y esa felicidad de las fans que, aunque quieran callarlo, se les nota en la cara la sonrisa más grande que puedan tener. Como venían calladas las muchachas, Tim preocupado voltea para verlas y las ve caminando detrás de ellos, pero ellas vienen mirando para abajo para no pisar ninguna valija, ni nada, pero aun así, se puede ver sus sonrisas enormes que tratan de disimular, entonces Tim lo codea disimuladamente a Tomo para que las mire, y el de reojo las ve sonreír y se ríen por debajo.

Luego de caminar un rato, llegan a la puerta de embarque donde ya estaban TODOS, y las chicas se quedan en un rincón, mirando a sus ídolos, pensando que esto no podía estar pasando, están por irse de gira con sus estrellas favoritas, era el sueño de toda fan, era el sueño de toda su vida.

Alice no podía quitarle los ojos a Gerard, nunca pensó en que algún día lo podía tener tan cerca y estar tan calmada, o aparentar estar calmada, pero tampoco dejaba de lado a su amigo Mikey, con el que cada tanto intercambiaban miradas amables y alguna que otra mueca o sonrisa. Y entre idas y venidas de miradas con Mikey, se cursaban las miradas con Frank. Eso era muy incómodo para Alice, pensar que era su ídolo y que lo amaba, lo admira y por sobre todo, lo respetaba, y ahora, ese ídolo la trataba de puta, no era una linda situación para ella.

Por otro lado, Hilary la está pasando un poco mejor que su amiga, está acompañada de su amiga Avie y de sus ídolos, entre charlas, risas, busca la mirada de Jared. Ya de por sí era usual en ella no ser tímida, y de vez en cuando ser el centro de atención. En parte así era, puesto que Shannon siempre se le acercaba para contarle algo gracioso; pero la única atención que quería y no tenía era la de Jay. No se podía quejar, estaba por irse de gira con él, ella tiene la ilusión que en algún momento, aunque sea él se aprendería su nombre, charlarían y tomarían un café y muchas cosas más que toda fan sueña, pero no se olvidaba de sus nuevos amigos. Ella no podía creer que a sus ídolos les pudiera denominar ‘amigos’. En un momento llega el baterista de 30STM y le dice:

- ¡¡Hey despertarte!! Acá están los boletos de ustedes tres, se sienta juntas, para que no haya problemas.

-Ahh… bien, gracias- dice Hilary casi sin entender de lo que le estaba hablando.

-Jajaajaj, volvé a la realidad loquita- le dice riéndose y agarrando de sus cachetes y zamarreándola.

-¡¡Christofer!! –le dice Hilary con cara de enojada pero con tono de burla.

Shannon con cara de sorprendido, la mira y le dice:

– ¡No me diagas asi! ¡Asi me dice mi mama o mi hermano cuando me mando una cagada!

-Bueno, pero no me hagas así, encima que tenés manos grandes, dedos gordo, me haces mierda, chabón. – le dice Hilary, y lo mira con cara de nena tierna, pensando que así se evita pedirle perdón.

-Bueno… - él le sonríe, le acaricia donde la había lastimado y se va.

Al irse, Avie la mira riéndose a Hil.

- Lo parto como a un queso, pero prefiero reservarme las fuerzas para Avril, ¡Dios, no aguanto más para verla, para abrazarla y para…!

- Bueno si ya entendí- interrumpe Hilary la ensoñación de su amiga, todavía pensando en lo que paso con Shannon.

Entonces, desde el otro lado del grupo se acercan Mikey, Ray y Alice, los tres riendo quién sabe por qué cosa. A ella se la veía muy contenta a pesar de no caerle muy bien a Gerard y de tener una riña con Frank.

- Me parece que es hora de subir, chicas…- dice Alice evitando que Mike le clave los dedos en los costados.

- Estos dos andan muy hiperactivos juntos, menos mal que se la llevan dos filas de asiento más adelante a su amiga, sino no los aguantaría todo el viaje.- dice Ray riéndose de las caras de sorprendidas que tenían Avie y Hilary. Una sola pregunta cruzaba por la mente de las dos: ¿Qué carajo le pasaba a Alice con Mikey, y por qué éste le seguía el juego? Había muchas respuestas posibles, y todas ellas alejaban a Alice de Gerard. Menos una: el que ella lo estuviera usando a Mike para llegar a su hermano mayor, pero era imposible, porque sabían que Alice no era capaz de jugar con los sentimientos de nadie. En eso ella era muy justa y sincera… Excepto cuando estaba borracha.

- Tierra llamando a mis amigas, ¿hooooola?- decía Alice cruzando las manos frente a los rostros de sus amigas.- Ya tenemos que subir, ¡vamos!

Si bien viajar en avión era mucho más rápido que hacerlo por tierra, Avie nunca creyó que la ansiedad le haría pasar muuuy lento el tiempo. Ya no podía esperar más para poder ver a su ídola, a su “diosa”, a la mismísima Avril Lavigne. Tan sólo pensar que dentro de un día quizás estuviera manteniendo una charla con ella le daba ganas de llorar de alegría. Prefirió pasarse el viaje imaginando su encuentro con Avril que prestándole atención a los jueguecitos entre Shannon y Hilary, o soportar escuchando las tristes anécdotas que se intercambiaban Mikey y Alice.

- Ahora que me decís que te gustan los libros, recuerdo que mi primer trabajo fue en una librería. No soy muy fanático de la lectura, pero he leído alguna que otra novela interesante…

- Ah, pero no sólo soy una lectora precoz, Michael Way… Mi fuerte es la pluma, más dura que cualquier patada en los huevos y más suave que cualquier pluma de cisne- cuenta Alice, feliz de por fin llamar la atención de Gerard, quien se encontraba sentado del otro lado del pasillo dibujando cosas en su libreta. Al escuchar eso, el hombre levanta la cabeza y la mira disimuladamente, cosa que le da más ganas a Alice de seguir hablando-. Verás, Mike… Cuando me di cuenta que no todos son amigos, decidí encerrarme en mi mundo de vampiros, obscuridad y letras. Fue ahí donde desarrollé plenamente la pasión por las historias y el deseo de poder yo también contarlas, inventarlas.

- ¿Y de qué escribías entonces?-pregunta (¡AL FIN!) Gee, mirándola con intriga.

- Bueno- comienza a explicar Alice, disimulando su felicidad-, al principio me dedicaba a escribir fan fics sobre una saga de libros de vampiros que me encantaba. Uno de los personajes era algo así como “mi príncipe azul”, nada más que con colmillos. Él fue mi primer amor imposible…

- ¡Vaya!, ¿el primero?- ríe Mike- ¿Es que hay o hubieron más amores tan imposibles?

- Sí, claro que sí…- contesta Alice, pero no mira a su amigo, sino al hermano mayor de éste, y lo mira de forma acusatoria.