Por otro lado Hilary sale en busca de su amiga, no era bueno que ande sola por el hotel a esa hora, quien sabe que le puede pasar. Entonces Hilary sale al patio principal del hotel y se encuentra nada más que al guitarrista de MCR.
- ¡Heey! - Le grita el chico.
Hilary voltea para ver, y lo ve sentado debajo de un árbol. Sin más remedio, se dirige a donde se encontraba.
- Hola –Le dice ella por primera vez. No habían cruzado palabras desde que se conocieron.
- Sos amiga de la nueva novia de Mikey ¿verdad?
- Em… sí, soy la amiga, pero ella no es la novia.
- ¿No te querés sentar así hablamos? No te conozco, no hablé con ninguna, no sé por qué.
Hilary toma asiento junto a él en el banco blanco, típico de plaza, pero esta vez es dentro de un hotel debajo de un árbol.
- Contame… ¿Cómo te llamas? - Pregunta el guitarrista acercándose rápidamente a la muchacha.
- Soy Hilary. –Le dice clavándole una mirada fría, esas miradas en las que era especialista.
- Ah… - Él le escupe el homo del cigarrillo en la cara.
Ella con su mejor gesto de desprecio, asco y odio, gira su cara para apartar el humo, y lo vuelve a mirar, esta vez con una cara como si fuera a matarlo.
- Bueno, disculpá… No sabía que te iba a molestar tanto. –Dice Frank.
- Em… Sí me molesta. ¿Acaso a vos te gustaría que te lo haga?
- Si sos vos, dejo que me hagas cualquier cosa… - Le dice y le quiña el ojo.
-Bue… no soy una de esa putas con las que seguro estas acostumbrado tratar, ¿sí? –Hilary se levanta e intenta irse.
- ¡Hey! Esperá… -Le dice el guitarrista agarrándola del brazo derecho para que no se le escape.
- ¡¿Qué?! –Pregunta Hilary histérica
Frank, sin decir nada, se le acerca a Hilary y la mira fija a los ojos. Ella asustada intenta alejarse, pero él no se lo permite, la tiene agarrada de la cintura y no va a permitir que se le escape.
- ¡¡Hey!! ¿Qué querés? –Le pregunta, mientras lo empuja con sus manos en el pecho, ya enojada e histérica.
Frank no dice nada, solo la sigue mirando a los ojos, esos ojos que reflejaban su cara. Hilary frunce el seño como señal de desprecio y miedo. Frank no habla, sólo la mira y sonríe de costado sin mostrar sus dientes. En un momento sin darse cuenta… pasa lo que jamás se imagino que pasaría, sí, se besa con Frank Iero. Hilary no lo podía creer… o sea, ¡no es el tipo de chico que le gusta a ella! A ella le gustaba los hermanos Leto no Frank Iero. ¿Qué estaba haciendo? ¿Cómo llegó a los brazos del guitarrista? O peor: ¿cómo llego a los labios de él? ¿Qué diría su amiga Alice? ¿Y Avie? O, peor aún, los Leto…
Ni ella ni él dejaron de besarse por un largo rato. Llegó un momento en que ya les dolían los labios y tenían la boca reseca, entonces deciden bajar un cambio. Hilary lo mira nuevamente con esa mirada que a nadie le gustaba recibir de su parte, esa mirada fría que de vez en cuando daba miedo.
Con un último suspiro dice: – ¿Qué fue eso?
- No sé, perdón, me deje llevar…- responde Frankie, pero se notaba que no tenía ni un ápice de remordimiento en su ser.
- ¿Y qué cosa te llevo a eso?
- No sé, es como que me gustaste, me miraste de una manera que no podía dejarte pasar así como así…
Hilary lo mira sorprendida y no dice nada.
- Pero no pensé que ibas a ser tan fácil, eh…- comenta el guitarrista por lo bajo.
- Já… ¿fácil? –Le dice con su mejor tono de sarcasmo y continúa – ¿Qué te pensás que soy una puta, una de esas fans puta que con tal de acostarse con vos, hacen cualquier cosa?
- Em… ¿Sí?- sonríe como un niño el muy atrevido.
- Em… No. –Responde la joven de forma fría y poco amistosa.
- Bueno, pero no me dijiste que no. Si te hubiese molestado, me hubieses dado una cachetada y listo, pero no lo hiciste, así que no se qué pensar de vos.
Hilary al escucharlo suspira, y le responde.
- ¿Sabes qué? Pensá lo que quieras, pendejo. Me chupa un huevo lo que digas, lo que pienses, lo que hagas. Total, ya no sos el mismo Frank que me gustaba antes. O capas que siempre lo fuiste y en esas entrevistas y cosas así eras otro. Ahora yo no sé qué pensar de vos. –Le dice la joven mientras se va.
Frank se queda pensando en lo que le acaba de decir y se vuelve a sentar en el banco mientras la ve irse. “¿Qué me pasa?”, piensa.