Entrando al hotel se
encuentra con Mikey y Hilary, que parecía que la estaban buscando, ambos con cara de preocupados.
- Tarada. ¿Qué te
paso? –Pregunta Hilay.
- Nada, discutí con Gerard…-responde
Alice bajando la cabeza.
- ¿Qué paso? ¿Qué te
hizo? ¿Te dijo algo feo? Decime que lo arreglamos. –Le dice el cuñado
comenzando a enojarse.
- No, no. Lo que pasa
es que la ex le twittio, y bueno… me di cuenta de que no soy para él- entonces
rompió a llorar desconsoladamente y Mike la abrazó de forma protectora.
Entre charlas y
llantos los chicos consuelan a Alice y ella decide no hablarle o hacer nada
hasta que no le queden en claro las cosas para ella.
Era una tarde-noche
fría y parecía que se venía una gran tormenta. Hilary se aburre de estar en el
cuarto mientras Mikey y Alice hablan de desamores, así que decide molestar a su
amiga Avie. La llama por teléfono y, mientras habla con ella, va recorriendo
los pasillos del hotel. Había gente y estaba muy aburrido, no estaba lindo para
estar afuera. Hil y Avie cantan, cada una canción diferente del otro lado del
teléfono, lo hacían como siempre cuando estaban juntas, ya era costumbre cantar
cualquier cosa que se les venía a la mente. Avie cantaba del otro lado Take Me
Away, de Avril. Y
Hilary cantando Buddha for Mary de Mars, claro.
- My words
are cold, I don't want them to hurt you, If I show you, I don't think you'd
understand, Cause no one understands. –Canta Avie con ganas del otro lado.
- … Mary
was the type of girl, she always liked to fall apart. –Cantaba Hilary sin
tantas ganas como su amiga.
Mientras Hilary canta
por los pasillos del hotel, de repente se abre una puerta. Era su guitarrista
favorito, Tomo. Primero se miran sorprendidos, y luego él le dice:
- Ya que te gusta
fracasar, vení a jugar a la play con nosotros. –Le dice riéndose.
Hilary decide terminar
la charla con Avie y se pone a hablar con Tomo.
- No, ni ganas, Mofo…
¿con quién estas?- le pregunta ella acomodándose el cabello y haciéndose un
poco la difícil.
- Con Tim, Brax, y en
un rato creo que viene Frank y no sé… Dale, ¡vení! Hay cerveza, pizza, y muchas
golosinas… -Le dice el guitarrista mientras la agarra del brazo y la intenta
meter en la habitación.
-Bueno… me quedo un rato,
sólo porque estoy aburrida…
-Jajaja dale, pasá,
tonta… ¡¡Miren lo que me encontré!! –Grita mientras la agarra de los hombros y
cierra la puerta.
-¡Heey! –Le gritan los
chicos como saludo. –Vení, sentate. –Le dice Brax.
-¿Qué estabas
haciendo? –Pregunta Tim haciéndole un lugar en el sofá.
Hilary no sabía qué
hacer ni contestar primero, eran muchas preguntas juntas.
-Jaja, nada, estaba
hablando por teléfono con Avie y me encontró Tomo.
-Estabas cantando, yo
te escuche. –Dice Tomo desde la heladera mientras busca algo para convidarle a
su amiga.
-¡No! Estaba hablando
con Avie…- le recrimina ella mirándolo para que no dijera nada.
-Estabas cantando ¿O
qué, son como en las comedias musicales, hablan cantando?
Todos dentro de la
habitación se rieron, incluso Hilary que parecía que no le causo mucha gracia.
- Qué tonto sos. –Le
dice con una sonrisa en la cara, mientras mira a los chicos como preparan las
cosas para empezar a jugar. -Y vos ¿Adónde ibas?
-Iba a buscar a Frank
y a avisarle a Mikey y Ray para que vengan y traigan algo para tomar, pero te
encontré a vos chiquita, jajaja.
-Mikey está con Alice
mirando pelis y hablando de cosas cursis y no sé que, por eso me fui, me
aburría mucho. Creo que es más divertido ver como llueve que escuchar una
charla de ellos.
-Jajaja sorry chica no
cursi… -Dice Tim con tono de burla, pasándole un mando para comenzar a jugar.
Hilary, con su habitual humor, lo rechaza, con la excusa de que no era buena
jugando.
Así que, mientras los
chicos jugaban, maldecían y tomaban cervezas, Hil sólo los observaba desde un
sillón individual, divertida por las barbaridades que solían gritarse los
chicos. De repente, tocan la puerta. Los chicos estaban concentrados en el
juego, por lo que Hilary decide ir a abrir. Era Frank, y ambos se sorprender al
verse en ese lugar.
- ¡Hey, Frank, pasá!
–Le grita Tomo sentado en el sillón, sin soltar el mando.
Hilary se corre y deja
pasar al guitarrista, que traía más cervezas y algunos juegos nuevos.
Y vuelta a los gritos.
“Parecen chicos de trece años estos boludos…”, pensaba ella, mientras se
aburría y perdía en sus pensamientos. Estaba cansada ya, era casi las dos de la
madrugada y ella seguía allí. Pero para hacerle compañía a la joven, Iero se le
arrima y decide hablarle.
-¿Cómo estás?
-Bien…-Le responde
ella sorprendida y con desconfianza.
- ¿Estas aburrida, no?
– le pregunta Frankie sin sacar los ojos de la pantalla.
-Sí, un poco. La verdad es que no sé mucho
sobre estos juegos, y tampoco me interesa demasiado.
Y así siguieron la charla lo más normal. Ya no
había rencores ni nada por el estilo. En
esa charla también se aclararon varias cosas, y al final quedo todo claro: sólo
serían amigos.