jueves, 15 de diciembre de 2011

Capitulo 31


Entrando al hotel se encuentra con Mikey y Hilary, que parecía que la estaban buscando,  ambos con cara de preocupados.
- Tarada. ¿Qué te paso? –Pregunta Hilay.
- Nada, discutí con Gerard…-responde Alice bajando la cabeza.
- ¿Qué paso? ¿Qué te hizo? ¿Te dijo algo feo? Decime que lo arreglamos. –Le dice el cuñado comenzando a enojarse.
- No, no. Lo que pasa es que la ex le twittio, y bueno… me di cuenta de que no soy para él- entonces rompió a llorar desconsoladamente y Mike la abrazó de forma protectora.
Entre charlas y llantos los chicos consuelan a Alice y ella decide no hablarle o hacer nada hasta que no le queden en claro las cosas para ella.
Era una tarde-noche fría y parecía que se venía una gran tormenta. Hilary se aburre de estar en el cuarto mientras Mikey y Alice hablan de desamores, así que decide molestar a su amiga Avie. La llama por teléfono y, mientras habla con ella, va recorriendo los pasillos del hotel. Había gente y estaba muy aburrido, no estaba lindo para estar afuera. Hil y Avie cantan, cada una canción diferente del otro lado del teléfono, lo hacían como siempre cuando estaban juntas, ya era costumbre cantar cualquier cosa que se les venía a la mente. Avie cantaba del otro lado Take Me Away, de Avril. Y Hilary cantando Buddha for Mary de Mars, claro.
- My words are cold, I don't want them to hurt you, If I show you, I don't think you'd understand, Cause no one understands. –Canta Avie con ganas del otro lado.
- … Mary was the type of girl, she always liked to fall apart. –Cantaba Hilary sin tantas ganas como su amiga.
Mientras Hilary canta por los pasillos del hotel, de repente se abre una puerta. Era su guitarrista favorito, Tomo. Primero se miran sorprendidos, y luego él le dice:
- Ya que te gusta fracasar, vení a jugar a la play con nosotros. –Le dice riéndose.
Hilary decide terminar la charla con Avie y se pone a hablar con Tomo.
- No, ni ganas, Mofo… ¿con quién estas?- le pregunta ella acomodándose el cabello y haciéndose un poco la difícil.
- Con Tim, Brax, y en un rato creo que viene Frank y no sé… Dale, ¡vení! Hay cerveza, pizza, y muchas golosinas… -Le dice el guitarrista mientras la agarra del brazo y la intenta meter en la habitación.
-Bueno… me quedo un rato, sólo porque estoy aburrida…
-Jajaja dale, pasá, tonta… ¡¡Miren lo que me encontré!! –Grita mientras la agarra de los hombros y cierra la puerta.
-¡Heey! –Le gritan los chicos como saludo. –Vení, sentate. –Le dice Brax.
-¿Qué estabas haciendo? –Pregunta Tim haciéndole un lugar en el sofá.
Hilary no sabía qué hacer ni contestar primero, eran muchas preguntas juntas.
-Jaja, nada, estaba hablando por teléfono con Avie y me encontró Tomo.
-Estabas cantando, yo te escuche. –Dice Tomo desde la heladera mientras busca algo para convidarle a su amiga.
-¡No! Estaba hablando con Avie…- le recrimina ella mirándolo para que no dijera nada.
-Estabas cantando ¿O qué, son como en las comedias musicales, hablan cantando?
Todos dentro de la habitación se rieron, incluso Hilary que parecía que no le causo mucha gracia.
- Qué tonto sos. –Le dice con una sonrisa en la cara, mientras mira a los chicos como preparan las cosas para empezar a jugar. -Y vos ¿Adónde ibas?
-Iba a buscar a Frank y a avisarle a Mikey y Ray para que vengan y traigan algo para tomar, pero te encontré a vos chiquita, jajaja.
-Mikey está con Alice mirando pelis y hablando de cosas cursis y no sé que, por eso me fui, me aburría mucho. Creo que es más divertido ver como llueve que escuchar una charla de ellos.
-Jajaja sorry chica no cursi… -Dice Tim con tono de burla, pasándole un mando para comenzar a jugar. Hilary, con su habitual humor, lo rechaza, con la excusa de que no era buena jugando.
Así que, mientras los chicos jugaban, maldecían y tomaban cervezas, Hil sólo los observaba desde un sillón individual, divertida por las barbaridades que solían gritarse los chicos. De repente, tocan la puerta. Los chicos estaban concentrados en el juego, por lo que Hilary decide ir a abrir. Era Frank, y ambos se sorprender al verse en ese lugar.
- ¡Hey, Frank, pasá! –Le grita Tomo sentado en el sillón, sin soltar el mando.
Hilary se corre y deja pasar al guitarrista, que traía más cervezas y algunos juegos nuevos.
Y vuelta a los gritos. “Parecen chicos de trece años estos boludos…”, pensaba ella, mientras se aburría y perdía en sus pensamientos. Estaba cansada ya, era casi las dos de la madrugada y ella seguía allí. Pero para hacerle compañía a la joven, Iero se le arrima y decide hablarle.
-¿Cómo estás?
-Bien…-Le responde ella sorprendida y con desconfianza.
- ¿Estas aburrida, no? – le pregunta Frankie sin sacar los ojos de la pantalla.
 -Sí, un poco. La verdad es que no sé mucho sobre estos juegos, y tampoco me interesa demasiado.
 Y así siguieron la charla lo más normal. Ya no había rencores ni  nada por el estilo. En esa charla también se aclararon varias cosas, y al final quedo todo claro: sólo serían amigos.