jueves, 22 de diciembre de 2011

Capitulo 32


- Ya sé…- le dice Mike a Alice mirándola a los ojos- Organizo una fiesta. En la fiesta, vos vas a reconquistar a mi estúpido hermano…
- Ajá, ¿y pensás organizar una fiesta ahora ya? Digo, son las dos de la madrugada, y hace un frío de re cagarse…- comenta Alice, quien tenía todo el delineado corrido y los ojos rojos de tanto llorar.
- Recién son las dos, la noche está en pañales, mi lady- le guiña un ojo-. Y mi cuarto es lo bastante grande como para quince monos y dos señoritas.
Alice se quedó tirada en la cama, sin ganas de nada, ni siquiera de pensar. ¿Estaría bien tratar de arreglar las cosas con Gerard de esa forma o era mejor dejar que el tiempo pase? La verdad es que no tenía muchas ganas de más fiestas, sólo quería acostarse a tomar helado y mirar películas de terror. No pensar en Gerard, no pensar en Lindsay, no pensar en nadie. Siquiera que apenas unas horas antes Hil y Mikey se habían estado besuqueando en ese mismo cuarto.
- ¿Y bueno, linda? ¿Hacemos eso o no?- le pregunta mirándola insistente.
- Sí, sí… Hacé lo que quieras, Mikey…
- Dale, cambiate, tonta. Me vas a ayudar a buscar a la gente y a organizar las cosas…- le dice él tirándola de las piernas.

Bueno, ya estaban todos. La habitación llena de gente (los chicos de las bandas, Hil y otros); el mini-bar estaba lleno de diferentes tipos de botellas; la música al tope… En fin, una fiesta totalmente alocada y genial.
- Tu cuñado besa demasiado bien, pero tengo miedo de que sea muy vos…- le comenta Hilary a Alice, quien se encontraba sentada en un sillón tomando quién sabe qué cosa.
- ¿Muy yo?- la mira sorprendida.
- Sí, o sea… Muy enamoradizo, muy sentimental, muy depresivo… Así- Hilary no le quitaba el ojo de encima a Shannon, quien estaba hablando con su hermano y con Gerard.
- ¿Los rompecorazones?- dice Alice mirando a Gerard con tristeza.
- Ay, dios, pendeja. ¡No vas a dejar que una diva te cague el viaje! Ya fue, tonta… ¡Ni que fuera el fin del mundo!
- Bueno, pero… Es la primera vez que discutimos… Y…- entonces los ojos de Alice comenzaron a llenarse de lágrimas nuevamente- Perdón, soy una tarada…
- Bueno, dejá de lamentarte, levantá el culo de ahí y encáralo. ¡Dale!- insiste Hilary tomándola del brazo y haciendo que vuelque un poco de lo que estaba tomando en la alfombra.
Pero no fue Alice quien se animó a encarar primero, sino Hilary, quien con algunas copas de más encima, se acerca hasta donde estaba Shann, pisando fuertemente con sus tacones en el suelo. Sin parar siquiera para mirar a Jared, rodea el cuello de Shannon con sus brazos y lo besa apasionadamente, dejando a la mayoría boquiabiertos.
- Eso fue como la guerra relámpago de Hitler- comenta de repente Frank junto a Alice, haciendo que de un respingo.
- Jajaja, sí, algo así…- responde ella deseando ser tan cara dura como lo era su amiga. “Claro que nunca lo voy a ser, pero…Puedo fingir serlo…”
- ¡¡GERARD!! ¡Vení, a tomar algo con nosotros, pelotudo!- grita Frank de la nada.
- ¿Qué mierda estás haciendo?...- le pregunta Alice en un susurro, entrando en pánico al ver a Gee acercarse. El cantante estaba tan sexy con sus jeans negros, sus zapatillas sucias y su camisa verde a cuadritos… Y su cabello nuevamente negro, todo alborotado, como el de un adolescente rebelde. Sería pecado irse sin siquiera haber probado el sabor de sus finos labios.
- ¿Cómo la están pasando, chicos?- pregunta G sin mirar a Alice.
- Y, bien… Nada más que faltaron algunas chicas… - entonces mira divertido a Gee- Bueno, para mí, vos ya tenés a esta preciosura…- y le hace dar una vuelta a Alice.
- Sí, tenés razón- dice con brusquedad Way mayor sacando las manos de Frank que tomaban las manos de Alice-. Es MI preciosura, enano.
Entonces Gerard toma con fuerza la mano de la chica, y se la lleva medio a la rastra hasta el cuarto que ella compartía con Hil.
Esa noche pasarían cosas que sólo los mayores de dieciocho años pueden leer… Y que sólo verdaderas fans entenderían.