- ¡FELIIIIZ CUMPLEAÑOS, DORMILONAAAA!- le grita Alice a Hilary, tirándose en su cama y riendo a carcajada limpia.
- ¿Eh? ¿Qué pasó?- pregunta la cumpleañera tratando de abrir los ojos, pero una cegadora luz mañanera le daba en la cara y dificultaba llevar a cabo tal tarea.
- ¡Levantate, tonta!- escucha que dice Mikey desde una esquina del cuarto.
- ¿Qué mierda pasa acá?- pregunta Hilary muy enojada, sentándose en la cama.
En la habitación se encontraban nada menos que los hermanitos Way y Tomo, cada uno con una bolsa en mano, y Alice, quien sonría de forma radiante y reía por la cara de sorpresa de su amiga.
Para Hilary era incómodo estar en pijama frente a Gerard, Mikey y Tomo; pero a la vez un sentimiento reconfortante la invadió: al menos sabía con quién contar entre el grupo de músicos. Y Alice, esa pendeja depresiva que cuando quería le daba grandes sorpresas.
- ¡Es tu cumpleaños, tonta!- le dice Tomo, abrazándola estrechamente y dándole su regalo.
- ¿Qué?- no podía creer que se hubiese olvidado de su cumpleaños.
- ¡ES TU CUMPLEAÑOS, PAVA!- le grita Alice, riendo a carcajadas por la cara de gatito siamés enojado que su amiga ponía siempre cuando gritaban cerca de ella.
Sí, era su cumpleaños y tres tipos buenos estaban en su habitación con regalos para ella, y tenía a una loca que se reía de nada sentada en su cama… Así que lo único que pudo decir fue:
- ¡Rajen de acá, me quiero cambiar! ¡Vamos, afuera todos, rajen!- y así terminó echando a todos. Y detrás de la puerta, una verdadera sonrisa de alegría y gratitud se formó en sus labios. Sí, ya no iba a tener que preocuparse tanto por los Leto, ahora tenía amigos de verdad con quienes contar en momentos difíciles y con quien joder tranquila en las fiestas.
Hil ya se había duchado y cambiado, así que bajó a desayunar con sus amigos. Se sentó en la mesa junto a Alice y los chicos, y luego apareció Frank, que la sorprende de espaldas a Hil con un abrazo y le desea feliz cumpleaños, y se sienta a desayunar juntos. Sin perder tiempo, el Way menor pregunta:
- ¿Cómo vas a festejar tus… cuántos?- y muerde una tostada llena de mermelada.
- Em…- Hil mira a Alice esperando una respuesta de cuantos años cumplía… Eso de que la hubiesen levantado tan temprano y le recordaran que era su cumpleaños la había atontado un poco bastante.
- 20, querida- le dice Alice después de tomar un trago de capuccino.
- 20- afirma Hil sonriéndole a Mikey.
- ¡MIERDA! –Dice Tomo con los ojos grandes como platos.
- Jajaja, forro.
- ¿Y qué vas a hacer a la noche? –Pregunta el Way mayor.
- Quiero una fiesta al mejor estilo ‘Like It's Her Birthday’ De Good Charlotte.- responde con una sonrisa aún más grande y ojos soñadores.
- No pedias nada igual –Dice Frank con tono de sarcasmo.
- Si la hago, la hago bien, amigo.- y le guiña un ojo.
- Y Shannon te va a cantar: ‘Keep your hands off my girl’ –Dice Tomo, codeándola.
- Anda a cagar, puto.
Entre bromas, charlas y preparativos para el cumpleaños de Hilary, cada uno vuelve a lo suyo: los músicos con cosas de músicos, preparándose para su noche, y las chicas, las chicas lo de siempre, se quedan en sus cuartos haciendo nada.
Después de almorzar, Alice y Hilary salen a hacer las compras para la fiesta de esa noche. Alice estaba más emocionada que la misma Hilary por su cumpleaños. No sabían bien qué iban a comprar, ni la temática que iba a tener la fiesta.
Ellas compraron muchas cosas, mucho de todo. Máscaras, espumas, sombreros, pulseras de neón, confeti, y muchas cosas más. Se pasaron toda la tarde comprando eso. Era casi de noche cuando las muchachas decidieron ir a por lo más importante: la ropa. Los músicos ya estaban en el lugar donde tocaban así que no era molestia para las chicas, ellas siguieron recorriendo las calles de Londres, cargadas de bolsas de todo tipo, disfrutando el frío atardecer y sorprendiéndose una vez más por las maravillas de aquella grandiosa ciudad.
Ya era tarde cuando las chicas vuelven al hotel un poco cansadas pero felices de por haber conseguido todo lo que querían. Al llegar al hotel, Tim y Brax les dicen que la fiesta se iba a hacer en el salón de eventos del hotel. Ellas simplemente no podían creerlo. Dejaron todo a los encargados de la decoración y ellas se dirigieron a su cuarto a prepararse. Entre idas y vueltas por el cuarto, no apuradas pero ansiosas, las chicas se cambian, peinan y maquillan. Los chicos llegan del concierto, y en cada cuarto encuentran una nota de Hilary que decía: ‘Hoy mi cumple, fiesta de mascaras, neón, espumas y esas cosas. Te espero. No te olvides de llevar máscara o antifaz.’ Todos estaban invitados, y estaba permitido llevar a alguien.