-¿Cómo puede ser que nos encontraron? DIOS.- Dijo Avril con un tono desesperado mientras recorría la habitación de un lado a otro. Habían pasado dos días de lo ocurrido en el parque de diversiones.
- Bueno, pero… Por lo menos todavía no salió en el noticiero que mira Brody, ¿verdad?- preguntó Avie algo tímida.
- No, no, pero seguro que en cualquier momento se entera… Dios, soy una estúpida que no debería haber hecho nada malo… Me quiero pegar un tiro…
-Tranquilizate amor, no pasa nad...- intentó calmarla Avie, tocando suavemente su hombro.
- Sí que pasa loco, ¡no puede ser que se hayan enterado! Boluda, quiero mantener el perfil bajo y esto es absolutamente todo lo contrario.- Interrumpió la diva.
Por otro lado en la casa de Avril, se encontraba Brody haciendo zapping.
- "En otras noticias, la cantante canadiense Avril Lavigne fue vista esta tarde por periodistas encubiertos en un parque de diversiones, acompañada por una chica. Los fotógrafos afirman que esta joven besó a la cantante durante su vuelta en la ruleta de la fortuna..."- decía una reportera en el noticiero. Brody, asombrado, suelta su cerveza y se inclina para ver mejor los títulos en la televisión.
- ¿Qué mierda...?- Sí, definitivamente, esa era su novia, y la otra era la niña que tantas veces acompañaba a Avril... Avie. Así se llamaba. Sí, y esa pendeja había besado a su novia. Los celos y el odio se apoderaron de la conciencia del muchacho, quien, encolerizado, tomó su celular para llamar a Avril.
Avril se sentó en la cama junto a Avie, la abrazo mientras apoyaba lentamente su cabeza en el hombro de la chica, Avie la rodeo con los brazos, le beso la cabeza y dijo que se quedara tranquila… No iba a dejar que nada malo le pasase al amor de su corta vida.
De repente sonó un celular. Avril se levanto exaltada, tomó su móvil, miró la pantalla y prácticamente se paralizó cuando vio que era Brody el que estaba llamando. Levantó la mirada hacia Avie y luego atendió:
-Hola... Brody.- Pronuncio entrecortadamente.
-Lavigne quiero que vengas ya para casa, que no te vea nadie ¿entendiste?- Y se finalizó la llamada.
Avril camino rápidamente hasta Avie, la abrazo se dio media vuelta y se fue sin decir nada más.
Avie se quedo sentada un rato, pensando. ¿Adónde iría la otra, con esa cara de miedo? No, no iba a dejarla sola, así que se levantó y la siguió. Observó cómo salía por la puerta muy apurada y se subía a la camioneta. Al ver que la cantante se perdía de vista, Avie paró un taxi y le dijo al conductor que siguiera disimuladamente la camioneta. No, no iba a dejar que nada malo le pasara a su chica favorita.
Avril conducía muy rápido, observó Avie, quien iba callada para evitar preguntas del chofer. Entonces, por fin, ve que se detiene frente al portón de la casa del idiota de Brody.
- Dejame aca…- le dice la chica al taxista, que paró dos cuadras antes de llegar a lo del novio de SU chica. Avie le dio unos billetes por la ventanilla baja y comenzó a correr hacia la casa del idiota ese. Avril ya había entrado hacía un minuto, y no sería nada prudente aparecerse así como si nada en la casa del cornudo de Brody. Gracias al cielo, Avril había olvidado el portón abierto al entrar, por lo que la joven pudo meterse al patio delantero y esconderse bajo la ventana de la sala, donde la ahora no tan feliz pareja estaba discutiendo. Para evitar que los transeúntes la vieran, se escondió detrás de una planta frondosa de lavanda, y aún así podía levantar la cabeza para ver qué era lo que ocurría dentro de la vivienda.
- Vida, en serio, no pasó nada con Avie, sólo somos amigas… ¿Cómo podés creer que voy a andar engañándote, encima con una chica?- escuchó Avie que soltaba entre sollozos la que antes había besado. Lo que dijo le dolió muchísimo, la lastimo en lo más hondo de su ser. ¿Qué tenía de malo que se quisieran y desearan estar juntas? ¿Por qué siempre la excusa de “sólo somos amigas”? ¿Por qué no enfrentaba la realidad, y admitía que hacía semanas que venía enredándose con ella? “Porque tiene miedo”, fue la respuesta que recibió Avie de su conciencia.
- ¡Lo creo porque esas fotos muestran claramente que vos y esa trola andaban a los besos en un parque de diversiones, al que no me dejaste ir porque iban a “hablar cosas de chicas que no te importan”!- le espetó Brody furioso, imitando la voz de la cantante.
- No, no es así, amor, no…- Avie vio cómo bajaba la cabeza arrepentida y abatida. Sí, era hora que confesara que había sido una chica mala.
Pero Brody no le dio tiempo a nada. En cuanto Avril lo miró con lágrimas en los ojos, éste le dio un puñetazo que fue a parar en toda su mejilla derecha. El golpe hizo que la chica se cayera al suelo, con sangre en la boca y un hematoma que seguramente se haría mucho más grande con el paso de los días.
Entonces Avie no pudo más. Cruzó corriendo el umbral de la casa del idiota de Brody, entró en la sala echa una furia y se echó encima del tipo, tirándolo a él también al suelo, mientras le daba golpes con sus pequeñas pero fuertes manos. Brody trataba de defenderse, pero la sorpresa había sido enorme. Avie atacaba sólo porque estaba más que enojada, estaba furiosa con ese imbécil; quería partirle la cabeza a la mitad, quería que su sangre bañara sus manos, quería…
- ¡¡AVIE!!- gritó desesperada Avril, quien luego tomó a la chica por los hombros para sacarla de encima de su novio. Brody tenía la cara cubierta de rasguños y le sangraba la nariz y el labio inferior de forma prominente. No eran heridas graves, claro que no, pero la sorpresa y el miedo eran factores que juntos podían paralizar a una persona, imposibilitándola de levantarse del suelo.
- ¡HIJO DE PUTA, TE VOY A ROMPER LA CABEZA A PATADAS, PEDAZO DE MIERDA!- gritaba Avie tratando de liberarse de las manos de la cantante. Realmente estaba fuera de sí, con su buena razón: ese tarado que estaba en el suelo sangrando hacía un momento acababa de pegarle a la chica que más amaba en toda la tierra.
- ¡HEY, HEY! ¡Avie, calmate! ¡AVIE!- gritaba Avril mirando a su amiga para poder tranquilizarla un poco- ¡AVIE, BASTA!
Al final la aludida se quedó quieta, mas no desapareció la mirada de odio que le dirigía a Brody. Entonces, de la boca de Avril salieron las palabras que Avie jamás había pensado llegar a oír:
- Avie, andate de esta casa y no vuelvas a buscarme.