jueves, 22 de diciembre de 2011

Capitulo 34


A la mañana siguiente, Alice se despierta en su cama, con los brazos de Gerard alrededor de su desnuda cintura. Sí, habían tenido una noche totalmente apasionada y loca. Y, sí, Alice había perdido lo que quedaba de inocencia con el mismísimo Gerard Arthur Way Lee.
- Buenos días, cielo…- le dice él mordiéndole un hombro de forma dulce.
- Hola, amor…- responde ella dándose vuelta para poder besarlo.
Estaban los dos solos en el cuarto, por lo que… ¿Dónde estaría Hilary? Ay, no importaba, seguro estaba con alguno de los chicos haciendo de las suyas. Era temprano, el cielo seguía gris y hacía frío… Y los brazos de Gee la protegían del mundo entero.
- Estuviste excelente anoche, amor…- le comenta el cantante al oído.
- Bueno… Emm… ¿Gracias? Aunque fue mi primera vez y…- no pudo terminar la frase, le daba vergüenza continuar.
- Y te dolió un poco bastante, ¿no? Sí, se notó por los gritos…
- ¡¡¿¿QUÉ??!!- no recordaba haber gritado ni algo así.
- Jajajajajaja, era broma, Alice… Dale, vamos a darnos una ducha, ¿sí?
Entonces los dos salen de la cama y van a bañarse, disfrutando de ese enamoramiento cada vez más fuerte.

- ¡¡MIERDA!!
- ¿Qué… Qué te pasó?
- ¿No ves que me caí, tarado? ¡Me tiraste de la cama!
- Jaa… ¿Perdoname?
- Estúpido.
Entonces Hil trata de levantarse, pero la resaca y los tacones se lo impidieron.
Shannon seguía tirado en la cama, sin indicio de caballerismo alguno. Él también sufría de una fuerte resaca, y toda su ropa estaba desaliñada.
- Dejen de gritar los dos, maricas…
- Callate, Jared.
- Mirá, pendejo, no me jodas porque…
- Pendejo vos. Yo soy el mayor de los dos.
- Bueno, ¿alguno se digna a ayudarme?
Entonces Shannon saca una mano fuera de la cama.
- Qué caballeroso… Dejá.
Hilary se saca los zapatos, los tira a un rincón del cuarto y se sienta en la cama de Shan. Estaba toda despeinada y con su cara de orto diez veces peor.
-OK… yo me voy, no sé qué hago acá-dice Hil levantándose de la cama.
-¿A dónde te vas?
-No sé, a mi cuarto.
-No, ahora no, quiero hablarles. –Le dice Jared empujándole la puerta a Hilary para que no se valla.
- ¿Eh? –Lo mira a Jay con cara de asombro y preocupación.
-¿Qué pasa? ¿Qué querés?
-Quiero que me escuchen ahora… -Se prepara Jared para hablar como si estuviera dando un discurso. –Shannon… yo no quería cagarte a tu novia, te juro que nunca quise, y sabés que nunca lo hice y nunca volvería a hacerlo. Te pido que me perdones, no quiero estar mal con vos, es lo peor, sos mi hermano, sabés que no puedo estar mal con vos, por favor, perdoname.
-¡Sabés que sí, man! Perdoname vos, por actuar como cuando éramos adolecentes, ajajaja. –Le dice con un gran abrazo a su hermano.
Hilary seguía sentada en la cama mirando cómo se abrazaban, y sabía que venía la peor parte para ella.
Los Leto la miran y Jared sigue hablando.
-Y a vos no tengo que pedirte disculpas, no sos nada importante para mí, como mi hermano. Yo creo que tendrías que aclarar las cosas con él no conmigo, me parece.
-Bueno, sí, pero yo ahora no quiero hablar, tengo mucha resaca... –Dice Shannon yendo para el baño, ignorando por completo a la chica.
Hilary seguía sentada en la cama sin decir nada, con cara triste y muy deprimida por dentro. No podía creer lo que el amor de su vida le acababa de decir, o sea Jared Leto le dijo que no le importaba nada de su existencia… O sea, ¿qué tenía que hacer? ¿Ponerse a llorar como nena chiquita? ¿Odiarlo  mucho? ¿Qué iba a hacer ahora? ¿No tendría que decirle Jared a su hermano que en verdad él la había besado cuando ella estaba en pedo? Lo único que hizo fue mirarlo mientras ella salía del cuarto sin decir nada, con los ojos llenos de lágrimas de decepción pero muda como una estatua. Nunca nadie había logrado dejarla sin palabras, sin ánimos de discutir para defenderse. Parecía que la vida se le iba por un instante, y volvía sólo para recordarle que de verdad no le importaba a nadie. Ninguno dentro del cuarto se dio cuenta que se había ido. Igual, prefirió que así fuera, que no se den cuenta, para evitar seguir con la charla.
Hilary fue a su cuarto, intentó abrir la puerta, pero estaba cerrada de adentro y era imposible entrar sin la llave.
-¡¡ALICE!! ¡Abrí conchuda! –Le grita golpeando la puerta, pero sin respuesta alguna. Entonces pegó el oído a la puerta, y escuchó la caída de agua de la ducha. Menos que menos la iba a escuchar.
Hil se sentía muy, muy mal. Estaba feo afuera, cosa que no favorecía que su humor cambiara. Decide ir al patio, estaba lloviendo, pero no le importó. Se sentó en un banco bajo la lluvia a llorar disimuladamente, obvio que con la lluvia sus lágrimas no se notaban. Jared desde su cuarto la ve y no hace nada, lo mismo que Shannon; los chicos desde otro cuarto también la ven sola en el patio bajo la lluvia, no sabían qué le pasaba, pero tampoco se arriman a ofrecerle un hombro donde llorar. Todos, menos Alice y Gerard, desde sus cuartos la ven, ella de espalda a ellos. Hil decide entrar al hotel de nuevo, cruzarlo e irse para la calle, y caminar, sin saber bien a donde ni nada. Ella sólo caminaba bajo la lluvia, sola y triste.