Avie corta la llamada para evitar que Hil le preguntara algo sobre Avril, a quien no veía desde esa mañana en donde la había echado de la casa de su novio. Al salir de la casa de ese hijo de puta, tenía los ojos llenos de lágrimas, pero no se había dignado a dejar correr ninguna hasta llegar a la seguridad de su cuarto de hotel. Había estado esperando una llamada de la cantante durante dos horas, y había sido en vano. Entonces, creyendo que nunca más iba a querer Avril estar con ella, decide irse a donde estaban sus amigas.
Al mediodía había subido a un taxi con sus bolsos y había puesto rumbo al aeropuerto. Por suerte le quedaba algo de plata y tenía su documentación… Pero todo eso fue para nada, porque la empleada de boletería le dijo que hasta el día siguiente no habían vuelos para Inglaterra, todos los asientos estaban ocupados. Así que, totalmente resignada, vuelve al hotel y se tira abatida en la cama a pensar. ¿Tendría que llamarla a Avril para que no se preocupara? No, seguro estaba muy ocupada atendiendo al estúpido de su novio. Aún así, varias veces, estuvo a punto de marcar su número para aunque sea decirle adiós. Pero el enfado pudo más, y escondió su celular entre la ropa doblada, para así evitar esa tentación.
- ¿Avie, estás ahí?- una voz la despertó desde el otro lado de la puerta. Recién terminaba de hablar con Hil por el teléfono del cuarto…
- ¿Quién es?- pregunta desconfiada, refregándose los ojos para evitar que nuevas lágrimas se escaparan de sus ojos al recordar todo lo que había pasado el día anterior.
- Soy yo, tonta, abrime la puerta antes de que me descubran.
¿Era posible? Ahora la señorita se dignaba a presentarse en su cuarto. Mejor le abría y veía qué quería, decidió bajándose de la cama.
Al abrir la puerta, vio que Avril estaba parada, mirando para los costados, para así evitar miradas astutas que pudieran reconocerla. Como siempre que salía sin permiso de su novio, llevaba una capucha puesta y los anteojos de sol.
- Pasá…-le dice Avie dándole la espalda, dejando la puerta abierta para que entrara. No quería parecer hostil, pero todo eso era una sorpresa para ella.
- Hey, sobre lo de ayer…- comienza Avril tímidamente.
- Sí, sí, ya sé. Quedate tranquila, no voy a volver a tocar a tu novio.- la interrumpe Avie mordazmente.
- No, bueno, sí… Es que Brody y yo terminamos.
Avie se para en seco y la mira fijo, sin poder creérselo.
- ¿Melo decís en serio o para seguir conmigo a escondidas?- pregunta desconfiada.
- Te lo digo en serio, Av… Tenés razón, es un imbécil al que tendría que haber dejado hace mucho tiempo, pero no podía…- Avril mira al suelo con un deje de arrepentimiento.
- ¿Y por eso me echaste de esa forma, porque te dio lástima?- pregunta Avie cruzándose de brazos.
- No, te eché para que no siguieran peleando, no quería que te metieras en otro lío...- y al ver que eso no convencía a la chica, sigue- Mirá, yo a él lo quiero, pero nada más como a un amigo… Con vos es diferente, no sé…
Avie no le dice nada, sólo la mira a los ojos, como para comprobar que lo que dice es verdad. Y al parecer así era.
- Está bien…- logra decir con un hilo de voz.
Entonces Avril se le acerca, la toma por los hombros y la mira como pidiendo perdón. ¿Y qué otra cosa podría hacer ella? No se resistió a esos ojitos de cachorrito. Pero antes de que pudiera darle un beso, Avril la detiene.
- ¿Y esos bolsos?- le pregunta sorprendida.
- Em… Mañana me voy a Londres, con Hilary y Alice… Bueno, no sé ahora, pero esos eran mis planes antes de que entraras por la puerta.
- Okey… Mañana salimos para Londres las dos solas a ver a tus amigas- y le dedica una sonrisa de oreja a oreja, para finalmente besarla con ternura.