Alice apoyó su cabeza en el respaldo. A su lado viajaba un tipo de negocios, nada interesante ni amable, por lo que se rindió en parecer una chica amistosa. A quién engañaba, siempre la pasaban por encima por tratar de ser adorable con todos.
Trataba de no pensar en Gerard, pero eso le era imposible. Si no recordaba los momentos que pasaron juntos, recordaba su sonrisa… Pero no esa sonrisa forzada que le regalaba a las cámaras, no. Su verdadera sonrisa que aparecía al escucharla decir algo demasiado romántico o cuando Mikey rompía algo sin saber cómo. En otras circunstancias hubiese sonreído a la par del recuerdo de Gee, pero entonces recordarlo sólo le llenaba de lágrimas los ojos. “Quizás”, comenzaba a decirse cuando sentía las lágrimas cayendo por sus mejillas, “quizás tendría que haber sido más Hilary…”. Pero sabía que eso le era imposible. Desde chica se destacó por ser la más romántica y sensible de cualquier grupo, aunque lo ocultara muy bien cuando quería. “Por ser así la gente te hace daño, Alice”, le decía una vocecita en el fondo de la cabeza. ¿Acaso Gerard había sido una de esas personas que abusaban de su inocencia y sentimientos? Tal vez fuera así, porque no se había presentado en el aeropuerto. Si lo hubiese visto, no hubiese tomado el avión…. Pero no fue así.
- Señorita, ¿puedo ofrecerle algo para tomar?- le preguntó una azafata con una gran sonrisa.
- Emm…- “sólo una dosis de aconitina, por favor”-No, no, gracias. Estoy bien.
- De acuerdo. Cualquier cosa que necesite, avíseme.- y la azafata se retira.
Alice vuelve a acomodarse en su asiente y mira por la ventanilla. Entonces, entre recuerdos y más lágrimas, se duerme, pensando que quizás Gerard estuviera buscándola en todos los aeropuertos de Londres.
Y tuvo un sueño: en el sueño, Gerard la esperaba al final de un sendero, sonriéndole y con los brazos abiertos. Ella corre por el sendero hasta quedar en sus brazos y se besan. Pero en medio del beso, el cantante se detiene y queda mirando a la nada. Entonces sus brazos la sueltan y ella cae por un hueco en el suelo. Cae, cae, paree que no tiene fin esa maldita caída. Entonces unos brazos evitan que se de contra el piso. Mira a los lados, y quienes la sujetaban eran Hilary, Mikey, Avie, Ray y Bob. Entonces se despertó.
- ¿Y qué pensás hacer ahora?- le pregunta Hil a Gerard.
- Nada.- responde él secamente, levantándose para volver al hotel, pero Avie se le cruza en el camino.
- Permiso, enana, tengo que irme.- y trata de esquivarla, pero entonces Hilary lo toma por un hombro y se quedan cara a cara.
- ¿Nada?
- ¿Qué pretenden que haga, eh? No voy a ir atrás de ella; si se quiere ir que lo haga, no estoy para caprichitos…
- ¿Caprichitos? ¡Pero vos sos de verdad un tarado, Gerard! Encima que vos sos el pendejo que la embarazó…
- ¿Cómo puedo estar seguro de eso?- y se ríe de una forma que daban ganas de patearle los huevos hasta que le sangraran.
- ¡SOS UN TARADO!- y entonces Hilary le da una tremenda cachetada, haciendo que todos los miraran asombrados y que Gerard se callara.
Avie la toma por un brazo y le dice que se fueran, al ver que unos guardias se acercaban con intención de echarlos a patadas si era necesario.
-¡Pará, boluda! ¡No la cagés más! No es que Gerard no quiere hacer algo, no puede. No vez como esta con todo, con la gira, sus problemas y ahora Alice. Dejalo. –Le dice Avie tratándola de calmar.
-Pero no lo hago por él, lo hago por Alice. Ella no se merece esto, chabona. –Tratando de contenerse le responde a Avie.
-Ya esta boluda. Yo se que algo va a hacer Gerard, no creo que la deje pasar así como así.
-¿Qué sos bruja ahora? –Le dice Hilary con sarcasmo.