domingo, 15 de enero de 2012

Capitulo 59

- No puedo creer que te hayas agarrado a ese tipo, o sea… Creí que te gustaban las chicas, ¡no que pateabas para los dos lados!- le gritó Avril furiosa a Avie, una vez que ésta entró al cuarto tambaleándose y con los ojos vidriosos y rojos, todo causado por la mezcla de tequila y quién sabe qué otras cosas más.

- No, escuchame… Y-Yo…-trataba de explicar lo sucedido Avie, aunque la lengua se le trababa y no lograba decir nada muy coherente y claro.- Yo… t-te amo, Avril y...

- Sí, sí, y por eso fuiste y te agarraste a ese idiota, ¿no?- la canadiense estaba queriendo llorar.

- No, lo que pasa es que… Es que Tom… Tom me encaró y…Me pre-presionó para que lo besara… Y a parte Hil estaba con el otro y...

- Hil no tiene nada que ver en esto, Avie.- le dijo Avril ahora más furiosa que triste.

- No, ya sé… Pero te digo que… Que Tom me obligó y yo… Bueno, ¡mirame! Estando así no podía… ¿defenderme?- aventuró la chica, tratando que su novia se tragara esa mentira. Avril la miró de arriba abajo, pero no le dijo nada. Se sacó las zapatillas y la campera, corrió las sábanas y se acostó dándole la espalda.- Hey, Avril… Hablemos.

- Hablamos mañana cuando se te pase la borrachera. Ni se te ocurra acostarte conmigo esta noche. Adiós.- le dijo cerrando el asunto la cantante.

Avie se sentó en la cama de Alice, quien estaba encerrada en el baño sacándose el maquillaje y dejándole un tiempo a solas a la parejita. La chica se sacó los zapatos con cierta dificultad y se quedó mirando el vacío, pensando. Entonces Alice sale del baño ya con el pijama puesto, y le pregunta que cómo le había ido con su novia. Avie, dejando que unas lágrimas cayeran por su rostro, le cuenta a medias lo que había pasado. Alice trata de consolarla, pero aún recordaba los labios de Brendon, cosa que la entorpecía aún más y le dificultaba poder entender lo que su amiga le decía. Entonces le da las buenas noches, se acuesta en la cama y se duerme enseguida.

Avie se queda unos minutos más sentada al borde de la cama de su amiga hasta que se saca la ropa y se acuesta en la misma cama que Avril, aprovechando que la cantante se había dormido.

En la habitación contigua, Hil aún estaba dando vueltas en el baño, sacándose el maquillaje, poniéndose en pijama y recordando, o más bien, tratando de recordar lo que esa noche había pasado. Se miraba al espejo y no podía creer que se había agarrado a Dougie. La verdad es que esas vacaciones estaban siendo realmente alocadas y raras, pero lo disfrutaba.

- ¿Hilary?- llama Shannon a la puerta del baño. Ya habían llegado del concierto.

- Sí, sí, ya salgo…- le dijo ella tratando de que no notara su borrachera. Se cepilla rápidamente los dientes y sale a recibirlo, vistiendo nada más que su pijama. Resulta que no sólo Shann estaba en el cuarto, su hermano se estaba desvistiendo unos metros más allá, cosa que hace que la chica se quede como tonta mirándolo.

- Oh, mi amor, te extrañé mucho…- le dijo Shannon tomándola por las caderas y besándola tiernamente. Sin embargo, los ojos de la chica se desviaron hasta el otro lado de la habitación, donde Jared comenzaba a sacarse el pantalón.

- Sí, yo también, cielo…-le dice ella distraída. Dios, era un sufrimiento tener que elegir entre un Leto y otro.

- ¿Se aburrieron mucho, vida?- le pregunta Shannon, quien se había sentado en la cama y comenzaba desvestirse también.

- No… Miramos películas y eso, nada más…-le miente Hil, sintiendo una presión en el pecho. “Supongo que esto debe ser la culpa”, se dice ella algo incómoda, metiéndose en la cama y dándole la espalda a Jared, para evitar seguir mirándolo y violarlo mentalmente.

Al día siguiente, Avie se levantó temprano y bajó corriendo las escaleras una vez que estuvo cambiada. Fue hasta el comedor y pidió que le llevaran un desayuno para dos personas a su cuarto, y también pidió que encargaran un ramo de lirios con una dedicación que ella misma había escrito.

Impaciente, esperaba en el cuarto, caminando de un lado al otro, cosa que hizo despertar a Alice.

- Genial, ahora que estás despierta vestite, cepillate los dientes y te vas con tus amigos. A mí dejame el cuarto a solas con Avril…-le dijo la chica arrastrando a su amiga de la cama apenas abrió un ojo.

Alice, algo anonadada todavía, toma su ropa y se cambia, y luego de acicalarse va a desayunar, todavía sin entender muy bien lo que pasaba. Abajo se encuentra con Frank, quien parecía muy interesado en seguir hablando de lo sucedido con Gerard.

- Ya te dije: no pasa mucho con Brend… Por ahora sólo somos… ¿Amigos con derechos?-le dijo la chica con un gesto de piedad, mientras desayunaban juntos.

- Oh, okey. ¿Tengo que suponer que vos y ese Urie ya… chaparon?- le pregunta arqueando las cejas, cosa que lo hacía aún más irresistible a su encanto diario. De no ser porque Brendon era mucho más sentimental que Frank quizás hubiera dejado que pasara algo con el guitarrista.

- Síp, ayer en la noche.-afirmó la chica, sonriendo al recordar lo ocurrido en la fiesta.

- ¿Pero ayer a la noche no se habían quedado acá?- pregunta sorprendido Frank, mirándola con sus verdes e infantiles ojos.

- Bueno… Salimos un rato con las chicas a un boliche, no me acuerdo el nombre. Ahí me estaba esperando Brend y, bueno, pasó.

- Miralas vos a estas pendejas…- y suelta una risa encantadora- Bueno, está bien, con los chicos de vez en cuando hacemos de las nuestras cuando estamos de gira, pero tratamos que no sea nada muy sentimental.

- Me parece perfecto, Anthony.- le dijo Alice, sonriéndole de forma cómplice.

Unos pisos más arriba, Avie hacía lugar en una mesita de luz para poner la bandeja con el desayuno, tratando de no hacer mucho ruido para no despertarla a Avril, que dormía plácidamente. Con el mismo cuidado con el que había depositado la bandeja en la mesa, deja el ramo de lirios junto a la rubia. Entonces, suavemente, comienza a llamarla por su nombre, haciendo que se desperezara como un gatito en la cama, hasta que abre los ojos y ve las flores.

- Espero que puedas perdonarme, Avril.- fue lo primero que dijo Avie una vez que la canadiense se sentó en la cama con el ramo en su regazo.

Avril la miró al principio confundida, luego bajó la vista hacia las flores y luego hacia la bandeja repleta de cosas deliciosas para desayunar. Parecía un poco sorprendida y halagada, pero también algo contrariada. Sin embargo, lo que dijo fue:

- Yo nada más quiero que me prometas que eso no va a volver a pasar y que puedo confiar en vos a pleno.

- Sí, dalo por hecho.- y se le acerca para abrazarla fuertemente.